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11 de junio de 2017

Hiroshima, mon amour - Marguerite Duras (Fragmentos)

MARGUERITE DURAS


Aunque su apellido real era Donnadieu, nació el 4 de abril de 1914 en Gia Dinh (Saigón), antigua Indochina, hoy Vietnam y falleció en París, el 3 de marzo de 1996.

Gran parte de su vida aparece retratada en sus novelas, por eso leer El amante resulta una experiencia nada indiferente para el lector. He leído varias notas biográficas que aparecen por internet, pero yo me sigo quedando con el breve relato que podéis escuchar en Mujeres malditas pinchando aquí

Puede que no entendáis el por qué de estos dos fragmentos concretos de Hiroshima mon amour, pero para mí fueron de esos momentos que lees, señalas y te encuentras volviendo a ellos una y otra vez.




HIROSHIMA, MON AMOUR

ELLA. — A estas horas, mañana, me habré marchado a Francia.
EL. — ¿De veras? No me lo habías dicho.
ELLA. — De veras. (Pausa.) No valía la pena decírtelo.
El se pone serio, en su estupefacción.
EL.— ¿Por eso me dejaste subir a tu habitación anoche...? ¿porque era tu último día en
Hiroshima?
ELLA. — No, en absoluto. Ni siquiera lo pensé.
EL. — Cuando hablas, me pregunto si estás mintiendo o si dices la verdad.
ELLA. — Estoy mintiendo. Y digo la verdad. Pero a ti no hay razón para que te mienta.
¿Para qué?
EL. — Dime... ¿te pasan a menudo historias como... ésta?
ELLA. — No muy a menudo. Me gustan los chicos...
Pausa.
ELLA. — Soy de dudosa moralidad, ¿sabes?
Sonríe.
EL. — ¿A qué llamas tú una dudosa moralidad?
Tono muy ligero.
ELLA. — A dudar de la moralidad de los demás.
El se ríe con ganas.
EL. — Me gustaría volver a verte. Aunque el avión salga mañana por la mañana.
Aunque seas de una dudosa moralidad.
Pausa. La del amor que ha vuelto a brotar.
ELLA. —No.





Volvemos a él. Y nos damos cuenta de que anda más despacio para dejarle campo. Y de
que en vez de ir hacia ella se aleja. Ella no se vuelve.
Sucesión de las calles de Hiroshima y Nevers. Monólogo interior de Riva.

RIVA. — Te encuentro.
Me acuerdo de ti.
Esta ciudad está hecha a la medida del amor.
Tú estabas hecho a la medida de mi propio cuerpo.
¿Quién eres?
Me estás matando.
Estaba hambrienta. Hambrienta de infidelidades, de adulterios, de mentiras y de morir.
Desde siempre.
Ya me imaginaba que un día tropezaría contigo.
Y te esperaba con una impaciencia sin límites, sosegada.
Devórame. Defórmame a imagen tuya para que nadie más, después de ti, comprenda ya
en absoluto la razón de tanto deseo.
Vamos a quedarnos solos, amor mío.
La noche no tendrá fin.
El día no amanecerá ya para nadie.
Nunca. Nunca más. Por fin.
Me estás matando.
Eres mi vida.
Lloraremos al día muerto con conocimiento y buena voluntad.
No tendremos ya nada más que hacer, nada más que llorar al día muerto.
Pasará tiempo. Solamente tiempo.
Y vendrá un tiempo.
Vendrá un tiempo en que ya no sabremos dar un nombre a lo que nos una. Su nombre se
irá borrando poco a poco de nuestra memoria.
Y luego, desaparecerá por completo.

El la aborda esta vez de frente. Es la última vez. Pero permanece lejos de ella. Desde
este momento ella es intocable. Llueve. Están bajo la marquesina de una tienda.
EL.— Tal vez es posible que te quedes.
ELLA. — Lo sabes perfectamente. Más imposible aún que separarnos.
EL. — Ocho días.
ELLA. — No.
EL. — Tres días.
ELLA. — ¿El tiempo de qué? ¿De vivir de esto? ¿O de morir por ello?
EL. — El tiempo de saberlo.
ELLA. — Eso no existe. Ni el tiempo de vivir de esto, ni el de morir por ello. Así que me
deja sin cuidado.
EL. — Hubiera preterido que murieras en Nevers.
ELLA. — Yo también. Pero no morí en Nevers.



Aquí os dejo el enlace al podcast de Videodrome: Hiroshima, mon amour


7 de junio de 2017

Lo bueno, si breve... Marguerite Duras y Françoise Sagan

En las últimas semanas he estado leyendo varias novelas cortas, algunas consideradas clásicos, y no me resistía a hablaros de ellas y recomendarlas. Puede que, en una primera lectura, tuviera la sensación de que me faltaba algo. Sin embargo, se trata de ese tipo de obras que dejan un poso del que cuesta desprenderse y, sin darte cuenta, te encuentras de nuevo hojeando sus páginas, leyendo párrafos y sintiendo la sensación de calidez y la poesía implícitas, de la que ya disfrutabas durante la lectura.


MARGUERITE DURAS

El amante

Mitad novela, mitad relato autobiográfico. En El amante, Marguerite Duras habla de sus primeros años en la Indochina francesa, de la difícil relación con su madre y sus dos hermanos, de las carencias económicas y emocionales. Una infancia y adolescencia marcada por la violencia, la falta de comunicación y amor entre los miembros de su familia. Son apenas unas pinceladas, pero suficientes para que nos hagamos una idea.
El título tiene que ver con el otro gran tema que se toca en la obra: la relación amorosa de una chica menor de edad, de raza blanca, con el hijo de un poderoso comerciante chino y que tiene diez años más que ella. Mantendrán esa relación oculta, no solo porque ella es menor, también por su diferencia racial y de clase. Un amor imposible, también con tintes autobiográficos. 
Esta novela corta no deja indiferente, es caótica, es dura y a la vez poética. Demasiada información en tan pocas páginas.
Y absolutamente recomendable.


Hiroshima, mon amour


Marguerite Duras contribuyó al guion de la película del mismo título que dirigió Alain Resnais. El telón de fondo es Hiroshima, las consecuencias de la bomba atómica. La historia se inicia en 1957, transcurridos doce años desde el lanzamiento de la bomba. Una francesa y un japonés -ella es una actriz que se encuentra rodando una película sobre la Paz y él un arquitecto al que no le falta trabajo en Hiroshima-, ambos casados y con hijos, mantienen una relación de apenas un día que les afectará sin remedio. Ella irá desvelando a su amante su pasado en Nevers, el rastro de un amor que la dejó marcada poco antes de que cayera "Little boy".

La edición de Hiroshima, mon amour es el guion cinematográfico, breve, intenso y con ese punto de lirismo característico en Duras. Es esa clase de lectura plácida, tan llena de sensibilidad, pero en la que tienes que volcar toda tu atención y que te acaba tocando.

Tendrá en los próximos días un hueco en la sección de fragmentos.



FRANÇOISE SAGAN

Buenos días, tristeza


Fue M. Ángeles, administradora de Un reto y libros, quien me puso tras la pista de esta novela corta. 

Mucho se puede decir de ella: es un ejemplo de que menos, es más, de que no importa la edad de una escritora si hay talento (Sagan la publicó a los diecinueve años)  y de que existen protagonistas a los que odias o amas... y luego está Cécile. 
A sus diecisiete años, tiene previsto pasar las vacaciones de verano junto a su padre, viudo, y la última amante de éste, Elsa. Sin embargo, la aparición de Anne, una antigua amiga de su madre, pondrá patas arriba sus planes.
Buenos días, tristeza es un retrato de época y de la clase alta, frívola y licenciosa. Es adentrarse en los pensamientos de una chica que manipula y utiliza todo lo que tiene a su alcance para conseguir sus propósitos, y que a la vez reflexiona sobre la idoneidad de hacerlo y luchar contra sus propios remordimientos. El lector es incapaz de mantener los sentimientos a raya mientras es testigo de lo que va ocurriendo.


Quería hablaros también de Irène Némirovsky, y un par de sus novelas cortas, pero creo que merece un lugar aparte, una entrada especial.

Ojalá os animéis a descubrir estas obras, si no lo habéis hecho ya. Después, contadme qué os han hecho sentir.