Todos coinciden en su talento, en su ejemplo, en reconocer su legado musical y personal humano. Algo ha debido hacer bien en su corta vida para que tanta gente le haya dedicado despedidas llenas de gratitud y amor.
Era, dicen los que le conocieron, un hombre bueno, comprometido y con mucho talento.
Mueren a diario miles de personas anónimas y ocurren también miles de desgracias, buen ejemplo son las últimas semanas que nos atraviesan. Esas vidas son igual de valiosas pero ocurre que el nivel de influencia es menor. Creo que tuve la misma sensación de tristeza cuando supe de la muerte del actor Robin Williams.
Hay personas que llegaron a este mundo y se empeñaron en tener un oficio que les hiciera feliz y con él hicieron felices a muchas más. Por eso, cuando ya no están, solemos utilizar expresiones como que el mundo es menos brillante, es un poco peor, con su ausencia. Nos queda un vacío difícil de explicar cuando en realidad no has tenido una relación personal con ellos. Celebramos, entonces, el privilegio de haber coincidido en esta vida y la fortuna de tener su legado y recordarles.
Es conocido el vídeo en el que Glen Hansard canta en el funeral del cantante Shane MacGowan. En mitad de las exequias se celebra la vida y la música en comunidad, por encima de la tristeza de la pérdida.
Su funeral se celebrará el próximo 04 de agosto en la Catedral de San Patricio. Ojalá que alguien cante en su funeral, y que le recuerden con música, sonrisas y alegría. Celebrando su vida y este breve capricho que es coincidir. Creo que a él le gustaría.
