.Image { text-align:center; }

2 de agosto de 2026

Toma este barco que se hunde y ponlo rumbo a casa, todavía tenemos tiempo - Glen Hansard (In memoriam)

 

Take this sinking boat and point it home
We've still got time
Raise your hopeful voice, you had a choice
You've made it now
Falling Slowly

El 29 de julio murió el cantante irlandés Glen Hansard. Falleció tras un accidente de moto, con apenas 56 años, sacudiéndonos a todos aquellos que de alguna manera le conocimos, en mi caso, tras ver la preciosa película, Once, que protagonizó junto a Marketa Irglova y que se llevó un Oscar por su canción Falling SlowlyDesde entonces, las redes se han llenado de imágenes, pedacitos de actuaciones, condolencias y tristeza. 

Todos coinciden en su talento, en su ejemplo, en reconocer su legado musical y personal humano. Algo ha debido hacer bien en su corta vida para que tanta gente le haya dedicado despedidas llenas de gratitud y amor.

Tras conocerse la noticia, en Dublín, cientos de personas se congregaron para cantar algunas de sus canciones y rendirle homenaje. Así lo llaman: rendir homenaje. En realidad, quienes le admiraron y amaron necesitaron unirse, dejar que les atravesara el dolor de la pérdida y estar en compañía en recuerdo de Glen. A él le habría encantado saber que una multitud salió a la calle a entonar sus canciones y volver a comprobar el valor reparador y reconfortante de la música. Tenía ese carisma especial que es difícil de encontrar entre tanta superficialidad, el que te erizaba el vello viéndole dejarse la voz, tocando su vieja guitarra con grandes agujeros (signos evidentes del uso). Era esa clase de artista capaz de acaparar la atención en una habitación y de iluminarla. 
Desde hace años salía a Grafton Street a tocar villancicos en Navidad, a veces acompañado de otros artistas, y recaudar dinero para las personas sin hogar.

Era, dicen los que le conocieron, un hombre bueno, comprometido y con mucho talento.

Mueren a diario miles de personas anónimas y ocurren también miles de desgracias, buen ejemplo son las últimas semanas que nos atraviesan. Esas vidas son igual de valiosas pero ocurre que el nivel de influencia es menor. Creo que tuve la misma sensación de tristeza cuando supe de la muerte del actor Robin Williams. 

Hay personas que llegaron a este mundo y se empeñaron en tener un oficio que les hiciera feliz y con él  hicieron felices a muchas más. Por eso, cuando ya no están, solemos utilizar expresiones como que el mundo es menos brillante, es un poco peor, con su ausencia. Nos queda un vacío difícil de explicar cuando en realidad no has tenido una relación personal con ellos. Celebramos, entonces, el privilegio de haber coincidido en esta vida y la fortuna de tener su legado y recordarles. 

Es conocido el vídeo en el que Glen Hansard canta en el funeral del cantante Shane MacGowan. En mitad de las exequias se celebra la vida y la música en comunidad, por encima de la tristeza de la pérdida.

Su funeral se celebrará el próximo 04 de agosto en la Catedral de San Patricio. Ojalá que alguien cante en su funeral, y que le recuerden con música, sonrisas y alegría. Celebrando su vida y este breve capricho que es coincidir. Creo que a él le gustaría.