22 de mayo de 2022
Elegir los cimientos
13 de marzo de 2022
Partir es morir un poco y llegar nunca es definitivo
Escuché ayer al periodista Enric González en una de sus piezas radiofónicas hablar de esta frase del músico argentino Moris: La vida está bien aunque el mundo esté mal. Decía además: Todo indica que durante una temporada, quizá bastante larga, el mundo va a darnos muy pocas satisfacciones. No vale la pena engañarse. No hay día sin malas noticias, ni precio sin subida, ni cuerpo que aguante lo que estamos viviendo en Ucrania. Son tiempos de angustia.
Unos días antes, el escritor Ian McIwan empezaba una de sus columnas periodísticas con esta lucidez terrible: Aquí estamos, en nuestros asientos de primera fila de un circo sangriento, viendo todo en la televisión y en Twitter, atrapados entre la piedad infinita y un razonable egoísmo.
Uno y otro ponían palabras a lo que muchas de nosotras sentimos estos días. No hay cuerpo que aguante esta incertidumbre, esta desazón, este espectáculo diario en las cadenas televisivas. Ya veníamos heridos de muerte con la pandemia. Los grandes desastres no borran los pequeños porque, a todo esto, sumamos: crisis económica y sanitaria, la salud mental en vilo, erupciones volcánicas, crisis de refugiados, crisis climática, conflictos bélicos normalizados, discursos de odio, comentarios machistas y xenófobos emitidos en prime time...
Y sin embargo: la vida está bien aunque el mundo esté mal y seguimos agarrándonos al clavo ardiendo y dando las gracias por el privilegio de llegar a otro día con algo pequeño que celebrar.
La escritora Rosa Montero indica en un artículo y también en su libro Lágrimas en la lluvia: El primer emperador romano, Octavio Augusto, consiguió sus inmensos y abusivos poderes porque la República se los otorgó de buen grado. ¿Y por qué hizo semejante barbaridad la República romana, por qué se suicidó? Cuncta fessa, explicó Tácito: “Todo el mundo está cansado”. Sí, estaban cansados de la inseguridad política y social y no creían en las instituciones. Así perdió Roma sus derechos y libertades durante siglos. A veces los pueblos se suicidan. A veces los pueblos deciden arrojarse al abismo.
Rachel Cusk señala en su libro Despojos: En la tragedia griega, la comunidad comparte el dolor de la guerra con los combatientes que vuelven a casa. Sale a la calle a ofrecer su amor y su solicitud a quienes han sufrido el dolor de la batalla. El matrimonio deja fuera a los demás, dice mi amiga. Cuando te casas te alejas de los demás, pero cuando el matrimonio se acaba salen a darte la bienvenida. Eso es la civilización dice. Lo peor que te ha pasado ha sacado lo mejor de ellos.
Y así es como leyendo aquí y allí, saliendo un poco del ruido y de las frases fáciles, de los discursos en las redes vacíos a veces, estúpidos y mediocres en muchos casos, sin ningún filtro ni reflexión la mayoría, es como consigo salir del mutismo solo por un día. Me da miedo el cansancio del mundo pero la experiencia también nos dice que lo peor que le ha pasado a alguien ha sacado lo mejor de otros. Así que me voy a quedar con lo que decía Moris: La vida está bien aunque el mundo esté mal. Tendremos que evitar el cansancio por nuestro bien y celebrar cada pequeña victoria.
*La oración del migrante dice que
Partir es morir un poco y llegar nunca es definitivo.
**Fotografía: Ventana del investigador Lev Shevchenko en Kiev. Marzo 2022.
10 de febrero de 2022
No te va a querer todo el mundo
Vivir, vivir de una manera auténtica ni es fácil, ni sencillo ni indoloro. Requiere esfuerzo físico e intelectual, requiere sacrificio, requiere tiempo y requiere agallas. Y no existen fórmulas mágicas, ni atajos, ni secretos absurdos ni reglas que invariablemente se deban seguir. Uno debe construir su camino de vida aceptando que otros, mejores y más sabios que nosotros, estuvieron antes destilando conocimientos e ideas que sirvieron de camino a otros.
Isabel Coixet.
No te va a querer todo el mundo. Así se titula la recopilación de artículos de Isabel Coixet. No te va a querer todo el mundo, lo pensaba estos días, es también una afirmación, una realidad, una certeza. No te va a querer todo el mundo, y está bien. Sin dramas.
Dice Coixet al inicio de la entrada que uno construye una vida aceptando que otros, mejores y más sabios, abren un camino al resto. Es curioso pero creo que uno gana mucho más fuera del foco (redes, discordias, la última polémica, el último titular) y aprovechando el poco tiempo que tenemos haciendo aquello que nos enriquece y sobre todo escuchando a otros (mejores y más sabios).
No te va a querer todo el mundo. Y qué alivio. Tener bien claras las premisas, poder invertir bien la atención, los afectos y el tiempo.
Miro hacia la ventana, a ese bar, y pienso en ese camarero que recoge los restos del día y hago como él, recojo en mi cabeza el producto de todo lo trabajado, lo leído, lo escuchado y lo visto. Y de todo eso también extraigo lo sentido. Hay días en los que hay fruto y otros en los que no. Imagino al camarero del bar pensando lo mismo: poniendo en la balanza los acontecimientos del día y recogiendo la ganancia. Que antes de salir a la negrura haya algo valioso que llevarse a casa.
He tenido unos días bastante buenos. Añadí un nuevo año que celebrar, estuve con los míos, leí un buen libro -Las gratitudes, de Delphine de Vigan- que me dejó un profundo poso y temas como es el paso del tiempo y de ciertas personas por nuestra vida y que nos la cambian, en los que quedarme a reflexionar. Y vi una de las secuencias más hermosas y emotivas en una serie en forma de poema.
Así que, es bueno saber de antemano que no te va a querer todo el mundo (tú tampoco lo harás), pero que esta vida está llena de cosas valiosas, a nuestro alcance, y hay que hacer recuento cuando finaliza el día. Os voy a dejar una de mis cosas valiosas. El personaje de Lisa, de la serie After Life, recitando el precioso poema de Mary Elizabeth Frye "Do not stand at my grave and weep". Tenéis también la traducción.
6 de enero de 2022
En cualquier invierno hay un calor decente hecho a vuestra medida - Bienvenido, 2022
30 de noviembre de 2021
Nuevo pequeño catálogo de seres y estares.
9 de octubre de 2021
Tengo un nombre - Chanel Miller
Que en los últimos doce meses haya leído: "El consentimiento", de Vanessa Springora, "Creedme", de T. Christian Miller y Ken Armstrong, "She said - La investigación periodística que destapó los abusos de Harvey Weinstein e impulsó el movimiento #MeToo", de Jodi Kantor y Megan Twohey, o "Tengo un nombre" de Chanel Miller, y haya visto documentales como "Gimnasta A: El médico depredador", "La guerra contra las mujeres" o "¿Qué co#o está pasando?" podría ser definido como patrón. O uno de esos temas que me obsesionan, interesa, sobre los quiero tener información suficiente tanto para crearme una opinión como para defenderla. Porque si hay algo seguro es que al menos una vez al mes tratarás con alguien que negará la violencia de género, pondrá en duda a las víctimas de las agresiones sexuales, opinará sobre el último titular de prensa que denuncie alguna de estas situaciones con afirmaciones que solo dejarán en evidencia que hablar es gratis y que se puede decir lo que se quiera bajo el auspicio de la libertad de expresión.
No tenía previsto hacer esta entrada. Esta semana terminé Tengo un nombre, de Chanel Miller y pensé en hacer una reseña de este testimonio. Me dije que, al final, estas lecturas nos interesan siempre a las mismas personas y que ya podía ponerla por las nubes: probablemente nadie que pasara por aquí optaría por añadirla a su wishlist. Pero justo saltó la noticia de que uno de los violadores de la Manada había escrito una carta pidiendo perdón a la víctima. Es curioso que pueda pensarse que es una victoria para la víctima, a la que social e institucionalmente se encargaron de denigrar, poner en duda y juzgar. Lo cierto es que lo que espera este violador, ahora confeso, son beneficios penitenciarios.


