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21 de mayo de 2017

Ophelia

Casi sin querer, mayo se ha convertido en un mes dedicado a las mujeres. He publicado entradas sobre Casa de muñecas, Las horasEl cuento de la criada. Leo a Irène NémirovskyAnna Karénina de Tólstoi. He hablado mucho, no solo en el blog, del papel de madres, profesionales y esposas. La entrada sobre fotografía también tendrá como protagonistas a dos mujeres. No podían faltar, por tanto, en la sección de Fragmentos de este mes.

La he programado para publicarla en domingo. Los domingos tienen un ritmo especial, más lento, más cálido. Si tuviera que convertirla en imagen sería una habitación con una ventana llenando de luz una cama de sábanas blancas, donde es palpable la pereza, y donde suena música suave de fondo. Algo parecido a la fotografía de la derecha.

Los domingos me apetece leer fragmentos, bucear en la red buscando imágenes bonitas y escuchar podcast. Esta semana, casualidad o no, estoy escuchando todos los que publicó el programa radiofónico: Mujeres malditas.


Así que, esta entrada tiene nombre de mujer. Ophelia. Y Natalie Merchant.
La Ofelia de la obra Hamlet, de Shakespeare, era un personaje cuyas decisiones dependían de los hombres de su familia: su hermano y su padre, y también de su enamorado Hamlet. Cuando escuché la canción de Natalie Merchant, Ophelia, pensaba en lo poco que parecían tener en común esas mujeres de las que habla la cantante con la imagen lánguida, dependiente y finalmente enferma en su locura, de Ofelia.

Esta entrada no habría sido posible sin la ayuda de otra mujer de la que siempre tengo algo que aprender. Carol, del blog Los mundos de Caroline, ha traducido la letra de la canción que da título a esta entrada. Creedme cuando os digo que es más suya que mía, que no sería sin ella. Dadle al play del vídeo para que tengáis de fondo esta preciosa canción y leed la letra.

*BONUS TRACK - Al final de la entrada os dejo también la letra - esta vez en inglés - y el vídeo de My Skin, otra pequeña maravilla de Natalie. Porque es domingo y porque, como dice en algún momento la letra, hay días en los que necesito la oscuridad, la dulzura, la tristeza, la debilidad...



Ophelia fue una novia de Dios,
una novicia carmelita.
En las celdas de las hermanas
las campanas del claustro doblaron en su noche de bodas.

Ophelia fue la chica rebelde,
una sufragista docta
que ponía remedio a la sociedad entre cigarrillo y cigarrillo.

Y Ophelia fue la niña bonita
de toda una nación de la noche a la mañana,
con sus muslos esculturales
y sus ojos vivaces.
Fue amor a primera vista.
Fue amor a primera vista.

Ophelia fue una semidiosa en la Babilonia de antes de la guerra,
con su escultural silueta envuelta en trajes de satén negro.

Ophelia fue la amante
de un jugador de Las Vegas,
la Signora Ophelia Maraschina,
una cortesana de la mafia.

Ophelia fue la reina del circo,
la mujer bala
que atravesó cinco aros en llamas
y provocó un aplauso estruendoso y estupefacto,
y provocó un aplauso estruendoso y estupefacto.

Ophelia fue un ciclón,
un puñetero huracán.
Tu sentido común y tu mejor defensa
no sirvieron de nada.

Ophelia conocía todas tus aflicciones
y todo el dolor que sentiste.
Ella se compadecía y secaba tus lágrimas
y te ayudaba a olvidar,
y te ayudaba a olvidar,
y te ayudaba a olvidar.

Ophelia dejó volar sus pensamientos
y te preguntas adónde habrá ido.
A través de puertas y pasadizos secretos
los deja vagar a solas,
completamente a solas.



BONUS TRACK
MY SKIN - NATALIE MERCHANT


Take a look at my body 
look at my hands 
there's so much here 
that I don't understand
Your face saving promises 
whispered like prayers 
I don't need them 
I don't need them
I've been treated so wrong 
I've been treated so long 
as if I'm becoming untouchable
Contempt loves the silence 
it thrives in the dark 
with fine winding tendrils 
that strangle the heart
They say that promises 
sweeten the blow 
but I don't need them 
no, I don't need them
I've been treated so wrong 
I've been treated so long 
as if I'm becoming untouchable
I'm a slow dying flower 
frost killing hour 
the sweet turning sour 
and untouchable
Oh, I need 
the darkness 
the sweetness 
the sadness 
the weakness 
I need this
I need 
a lullaby 
a kiss goodnight 
angel sweet 
love of my life 
oh, I need this
Do you remember the way 
that you touched me before 
all the trembling sweetness 
I loved and adored?
Your face saving promises 
whispered like prayers 
I don't need them 
no, I don't need them

Oh, I need 
the darkness 
the sweetness 
the sadness 
the weakness 
I need this
I need 
a lullaby 
a kiss goodnight 
the angel sweet 
love of my life 
I need this
Is it dark enough? 
can you see me? 
do you want me? 
can you reach me? 
or I'm leaving
You better shut your mouth 
hold your breath 
kiss me now you'll catch my death 
oh, I mean it









17 de mayo de 2017

Sobre despedidas y eventos inolvidables


Hacer una presentación es toda una responsabilidad. Es como preparar una boda. Piensas que lo fundamental es que los asistentes se vayan contentos, que sientan que no han perdido su valioso tiempo y que ha merecido la pena. Si encima consigues que la novela les seduzca, misión cumplida.
Si preguntáis a un escritor cuándo es su momento más difícil y a la vez más placentero, es bastante probable que os diga que el día de la publicación de su novela, cuando la historia sale a la luz y deja de ser del autor para que sean los lectores quienes se apropien de ella.




Colaborar y llevar a cabo la Presentación de El último baile tuvo ese efecto secundario, especialmente al día siguiente, cuando se pasó la euforia. Era el momento en el que tenía que despedirme de Lilian y Andreas. Era una sensación que no había tenido antes. Una sensación de pérdida. Ésta es mi despedida.

Os diré que, hasta el último momento, esperaba que aparecieran por la puerta de la librería. Dos ancianos. Lili y Andreas. Ella enfundada en un abrigo largo, el pelo claro y bien peinado, la tez pálida y los labios de un discreto color rosado. Él con traje de chaqueta, el brazo colocado en posición caballerosa donde ella apoyaría su mano. La mirada clara y la sonrisa dulce hacia el amor de su vida y levemente socarrona hacia la audiencia.
Por supuesto era imposible y no solo por lo obvio, ser personajes de novela, sino también porque el espacio temporal desde ese encuentro en Viena del primer capítulo con el que empieza la novela, en 1952, hasta el momento actual casi los convierte en inmortales.
Sin embargo, yo quería que estuvieran. Poder preguntarles qué tal les había ido, si eran felices, y si se animarían a bailar un vals. Nosotras poníamos la música.

Como decía Marisa en su entrada, estamos nostálgicas. Lilian y Andreas se vistieron de gala el 12 de mayo y quisimos presentarlos oficialmente en sociedad. Sé que volveré a ellos. Sé que no pudimos hacer algo con más amor ni más cuidado. 
También sé que nunca podré agradecer suficiente a Marisa Sicilia dos cosas: que diera vida a estos protagonistas y secundarios y que me dejara participar en este baile. Me siento muy en deuda con ella por todo lo bueno que siempre me da, por lo mucho que me aporta. En breve volverá a hablar de Lilian y Andreas en el Club de lectura que han organizado en Valencia (el 10 de junio) y creedme cuando os digo que sentiré perdérmelo porque volverá a contagiar de entusiasmo a sus lectores y porque conseguirá hacer eso que se le da tan bien: defender sus historias y hacer que sus protagonistas cobren vida.
No quería cerrar esta entrada sin dar las gracias a todos los que asistieron y nos arroparon. Incluso quienes no pudieron acudir estuvieron presentes. Muchas de esas personas hacen mucho más enriquecedora mi vida y consiguen sacarme una sonrisa siempre.
Ojalá la vida me brinde la oportunidad de disfrutar de más momentos así. Hacen que todo merezca la pena.
Me ha sido imposible hacer mi propia crónica, solo esta entrada sentimental así que, si queréis saber lo que ocurrió el día que quisimos hacer un homenaje a Lilian y a Andreas, pero también a la época y a la música, os invito a que visitéis estos enlaces.


Crónica de la presentación, vídeos y fragmentos, por Marisa Sicilia

Crónica del evento de Inés Joyce, del blog En mi rincón de leer

Crónica del evento de Miss Brandon



Así me imagino a Lili y Andreas, un día cualquiera






14 de mayo de 2017

El cuento de la criada - Margaret Atwood


EL CUENTO DE LA CRIADA


Margaret Atwood

Edición impresa y ebook

ISBN: 9788498388015 
Salamandra
(2017)



Narrativa extranjera



SINOPSIS
Amparándose en la coartada del terrorismo islámico, unos políticos teócratas se hacen con el poder y, como primera medida, suprimen la libertad de prensa y los derechos de las mujeres. Esta trama, inquietante y oscura, que bien podría encontrarse en cualquier obra actual, pertenece en realidad a esta novela escrita por Margaret Atwood a principios de los ochenta, en la que la afamada autora canadiense anticipó con llamativa premonición una amenaza latente en el mundo de hoy.
En la República de Gilead, el cuerpo de Defred sólo sirve para procrear, tal como imponen las férreas normas establecidas por la dictadura puritana que domina el país. Si Defred se rebela —o si, aceptando colaborar a regañadientes, no es capaz de concebir— le espera la muerte en ejecución pública o el destierro a unas Colonias en las que sucumbirá a la polución de los residuos tóxicos. Así, el régimen controla con mano de hierro hasta los más ínfimos detalles de la vida de las mujeres: su alimentación, su indumentaria, incluso su actividad sexual. Pero nadie, ni siquiera un gobierno despótico parapetado tras el supuesto mandato de un dios todopoderoso, puede gobernar el pensamiento de una persona. Y mucho menos su deseo.
Los peligros inherentes a mezclar religión y política; el empeño de todo poder absoluto en someter a las mujeres como paso conducente a sojuzgar a toda la población; la fuerza incontenible del deseo como elemento transgresor: son tan sólo una muestra de los temas que aborda este relato desgarrador, aderezado con el sutil sarcasmo que constituye la seña de identidad de Margaret Atwood. Una escritora universal que, con el paso del tiempo, no deja de asombrarnos con la lucidez de sus ideas y la potencia de su prosa.

He estado a punto de no hacer esta entrada. No porque el libro no la merezca sino porque, mereciéndola, no me veo preparada para hablar de ella con justicia.
Tenía una ligera idea de lo que iba a encontrar. La reedición de la editorial así como el inminente estreno de la serie basada en la novela, iban dando pequeñas píldoras de información. Además de las charlas con Ani, administradora del blog Ajuste de letras, que fue la que me sumergió en el universo Atwood.
No obstante, no ha sido la historia que me esperaba y no creo que pueda hacer una reseña de ella. Solo consigue mantenerme en un estado de reflexión continuo.

El planteamiento de El cuento de la criada es el de una sociedad en la que las mujeres carecen de libertad y todas ellas asumen un papel en pro de la maternidad. El cómo se llega a esa situación nos lo irá contando Defred (Offred), una Criada, la protagonista de la historia. 

Imaginad la situación: las mujeres fértiles son entregadas a familias con el objetivo de quedar embarazadas por el cabeza de familia. Defred llega a casa de un Comandante - que pertenece a la élite y encargado de dejarla embarazada - donde convive con la Esposa y con dos Marthas (mujeres estériles que realizan las labores caseras). ¿Por qué una mujer accedería a eso? Porque la alternativa es que te envíen a las Colonias, donde tu vida no vale nada. ¿Puede que os esté dando demasiada información? Quizá, pero creo que lo importante no es lo que sabes antes de iniciar la lectura, sino lo que sientes mientras lo haces.

Por eso solo puedo dejaros un montón de pensamientos que surgían mientras tomaba contacto con la historia:

- ¿Qué necesita un gobierno para tomar el control y crear un estado de excepción? Una excusa y el miedo.

- ¿Qué puede acabar con los derechos de hombres y mujeres? ¿Cuáles son las herramientas más efectivas? Anula cualquier forma de manifestación de pensamiento (libros, periódicos independientes...), elimina a quienes ponen en duda el régimen y crea tu propia doctrina. Llámalo religión y limítate a mostrarla, a convertirla poco a poco en ley. No necesitas que sea justa, ni democrática ni cierta. Solo necesitas imponerla y dejar que cale.

- ¿Qué ocurre cuando tienes a una población femenina libre y con capacidad de decisión? ¿Qué ocurre cuando un hombre tiene una idea descabellada pero cuenta con las herramientas para llevarla a cabo? Crea un ejército, rodéate de colaboradores y seguidores -tanto o más fanáticos- como brazos ejecutores, anula y reprime cualquier forma de oposición y siembra el miedo. Crea tal caos y alarma que, cuando restituyas el orden, la gente piense que ese nuevo estado es ideal. 

- La eliminación de la memoria histórica, del pasado, hará que se pierda cualquier forma de toma de perspectiva.

- Convierte a la mujer en una cosa. Haz que piensen que viven en un estado matriarcal dotando de poder a Esposas, Marthas, Criadas, Tías... todas de una manera muy diferente. Todas con un fin, que nunca será el mismo para unas y otras. Divide et impera. Usa a una mujer para que traiga descendencia y luego, arrebátale al hijo para que lo críe otra persona. 

Todos estos planteamientos, y algunos más, están en El cuento de la criada. Es una lectura incómoda, desconcertante, terrible en su mensaje. Y el hecho de que se publicara hace más de treinta años convierte a Margaret Atwood en una especie de visionaria. ¿Por qué? Porque hay tantos paralelismos con la vida real, que asusta.

- Pienso en las niñas liberadas por Boko Haram después de tres años, o en las mujeres que fueron retenidas durante la guerra de los Balcanes, Congo o Ruanda. No es solo un acto de crueldad, es un arma de guerra. Se trata de anular a las mujeres, de usarlas y devolverlas como mercancía dañada. Son las mujeres las que perpetuarán o no un pueblo, una etnia. 

- La masa es manipulable y es fácil de atemorizar. Recuerdo lo que sabemos del mccartismo (EEUU) y de la Stasi (Alemania Oriental). El temor que produce ser denunciado por actividades subversivas, la facilidad para crear y justificar un servicio o red de espionaje o para conseguir una confesión. Nadie actúa cuando cualquiera puede delatarte y, además, evitas que unos confíen en otros.

- Pienso en las ropas que llevan las Criadas y pienso en burkas y velos que tapan el cuerpo de las mujeres evitando cualquier signo de feminidad. No son tan diferentes a los de cualquier comunidad religiosa (pensemos en las monjas).

- Mi lado ateo me lleva a pensar en la conveniencia de la fe y en el adoctrinamiento. Me hace pensar en la capacidad de convocatoria del Papa en la plaza de San Pedro del Vaticano, en la gente que va detrás de un paso de Semana Santa, en cómo se llena la misa de los domingos de señoras de cierta edad que no olvidan pasar por el confesionario a limpiar sus pecados. Me hace pensar en la peregrinación a la Meca, en las privaciones del ayuno musulmán (Ramadán) y la obligación del rezo diario.

- Echo un vistazo a la programación televisiva, a la manipulación informativa, a los intentos de los diferentes gobiernos por cargarse la educación. Le doy una vuelta a las confrontaciones sobre la guerra civil española, a por qué siempre salimos del instituto sin tener ni una mínima noción sobre nuestro pasado más reciente. Siempre es más cómodo manejar a un pueblo inculto o interesado en el entretenimiento (programas de corazón, fútbol...)
Ya lo decían los romanos: Panem et circenses.

Os avisé al principio. Es imposible que El cuento de la criada deje indiferente a nadie. Más aun, no hacer un lema de una de las frases que aparecen: Nolite te bastardes carborundorum