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17 de mayo de 2017

Sobre despedidas y eventos inolvidables


Hacer una presentación es toda una responsabilidad. Es como preparar una boda. Piensas que lo fundamental es que los asistentes se vayan contentos, que sientan que no han perdido su valioso tiempo y que ha merecido la pena. Si encima consigues que la novela les seduzca, misión cumplida.
Si preguntáis a un escritor cuándo es su momento más difícil y a la vez más placentero, es bastante probable que os diga que el día de la publicación de su novela, cuando la historia sale a la luz y deja de ser del autor para que sean los lectores quienes se apropien de ella.




Colaborar y llevar a cabo la Presentación de El último baile tuvo ese efecto secundario, especialmente al día siguiente, cuando se pasó la euforia. Era el momento en el que tenía que despedirme de Lilian y Andreas. Era una sensación que no había tenido antes. Una sensación de pérdida. Ésta es mi despedida.

Os diré que, hasta el último momento, esperaba que aparecieran por la puerta de la librería. Dos ancianos. Lili y Andreas. Ella enfundada en un abrigo largo, el pelo claro y bien peinado, la tez pálida y los labios de un discreto color rosado. Él con traje de chaqueta, el brazo colocado en posición caballerosa donde ella apoyaría su mano. La mirada clara y la sonrisa dulce hacia el amor de su vida y levemente socarrona hacia la audiencia.
Por supuesto era imposible y no solo por lo obvio, ser personajes de novela, sino también porque el espacio temporal desde ese encuentro en Viena del primer capítulo con el que empieza la novela, en 1952, hasta el momento actual casi los convierte en inmortales.
Sin embargo, yo quería que estuvieran. Poder preguntarles qué tal les había ido, si eran felices, y si se animarían a bailar un vals. Nosotras poníamos la música.

Como decía Marisa en su entrada, estamos nostálgicas. Lilian y Andreas se vistieron de gala el 12 de mayo y quisimos presentarlos oficialmente en sociedad. Sé que volveré a ellos. Sé que no pudimos hacer algo con más amor ni más cuidado. 
También sé que nunca podré agradecer suficiente a Marisa Sicilia dos cosas: que diera vida a estos protagonistas y secundarios y que me dejara participar en este baile. Me siento muy en deuda con ella por todo lo bueno que siempre me da, por lo mucho que me aporta. En breve volverá a hablar de Lilian y Andreas en el Club de lectura que han organizado en Valencia (el 10 de junio) y creedme cuando os digo que sentiré perdérmelo porque volverá a contagiar de entusiasmo a sus lectores y porque conseguirá hacer eso que se le da tan bien: defender sus historias y hacer que sus protagonistas cobren vida.
No quería cerrar esta entrada sin dar las gracias a todos los que asistieron y nos arroparon. Incluso quienes no pudieron acudir estuvieron presentes. Muchas de esas personas hacen mucho más enriquecedora mi vida y consiguen sacarme una sonrisa siempre.
Ojalá la vida me brinde la oportunidad de disfrutar de más momentos así. Hacen que todo merezca la pena.
Me ha sido imposible hacer mi propia crónica, solo esta entrada sentimental así que, si queréis saber lo que ocurrió el día que quisimos hacer un homenaje a Lilian y a Andreas, pero también a la época y a la música, os invito a que visitéis estos enlaces.


Crónica de la presentación, vídeos y fragmentos, por Marisa Sicilia

Crónica del evento de Inés Joyce, del blog En mi rincón de leer

Crónica del evento de Miss Brandon



Así me imagino a Lili y Andreas, un día cualquiera






13 comentarios:

  1. Hola!!
    Qué envidia!!! de la mala jajaja. Y qué lástima que me pille tan lejos.
    He visto un trocito del vídeo, por falta de tiempo, solo ha sido un poquito, a ver si este domingo puedo ponerme y verlo entero...
    Por lo que se ve fue genial, así que felicidades a tí y a Marisa ♥
    Un besote

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    1. Hola, Pepa
      Me encanta eso de envidia de la mala (¿desde cuándo la envidia es buena? :P )Creo que habrías disfrutado mucho. Pincha en los fragmentos que te van a gustar (con lo que valoras tú la ambientación histórica).
      Muchas gracias, Pepa.

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  2. No se puede decir más bonito Lidia... Maravillosa entrada! Te confieso que tengo un pequeño nudo en la garganta. Estoy enfrascada en la lectura de El último baile y sé que me va a costar pasar la última página.
    Un abrazo!

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    1. Muchas gracias, Inés.
      Yo creo que es muy difícil salir de esa lectura con el mismo sentimiento que cuando la empiezas. Algo de ellos se queda contigo.
      Estoy deseando saber tu opinión final. :)
      Un beso.

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  3. es que vivieron y viven en el libro, qué gran historia de amor :')
    y qué gran historia de amistad dentro y fuera del libro ;)
    un abrazo muy fuerte!!!

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    1. Ay, Mara. Te echamos mucho de menos.
      Tú lo has dicho, es una gran historia de amor. ¡Y qué me vas a decir sobre la amistad...! Contando los días para verte.
      Un beso.

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  4. Lo he vuelto a leer y otra vez he creído verlo ante mis ojos. Sé que no hace falta que te diga más, solo que celebro el día en que un impulso me dijo que te pidiera amistad cuando le diste a seguir mis publicaciones. Hoy más que nunca creo en las casualidades que son algo más que eso. Me pido una silla junto a la tuya para seguir mirando todo lo que queda por venir, Lidia. Gracias de mi parte y de la de ellos (sí, yo también creo que son reales) y todo mi amor para ti. A partir de mañana miramos solo hacia adelante. Seguro que habrá más cosas por celebrar. Las buscaremos ;) ¡¡¡Mil besos!!!

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    1. Disfruta mucho de todo el tiempo y eventos que tienes para seguir reteniéndolos un poquito más.
      Y sí, miraremos hacia delante siempre, como ellos. Como Andreas a sus veintidós años, con todas las posibilidades a tu alcance.
      Ya sabes, yo también vuelvo la vista atrás y pienso en lo mucho que quisiera que Arianne volviera a tener su momento. Y luego pienso en que vendrá el tiempo de Nadina y que va a ser muy muy especial por muchas cosas.
      Siempre habrá algo que celebrar. Y quiero verlo y verte hacerlo y conseguirlo.
      Y yo creo que ya está bien de ponernos sentimentales, así que quiero terminar con una sonrisa pensando en el futuro.
      Un beso enorme.

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  5. Una despededia tan emotiva como el libro. Y tan ficticia, porque Lili y Andreas se han hecho inolvidables.

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  6. Una entrada preciosa para despedirte de Lili y Andreas, Lidia.
    Si antes de la presentación me daba pena no poder asistir a la presentación, después de leer todas las crónicas que han publicado del evento, como dice Pepa, ahora siento envidia de la mala jajaja y eso que aún no he visto el video ni escuchado los fragmentos, entonces si que me pondre verde de la envidía jajaja.
    Me alegro que después de todo el trabajo todo saliera bien, y sobre todo que lo disfrutaráis tú y Marisa.
    El colofón perfecto hubiera sido, como bien dices, que apareciera esa pareja de ancianos y nos contará que ocurrió después de ese vals...
    Un beso

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    1. ¡Qué bonito, Sonia!
      Sí, era necesario una despedida.
      Ya verás como los audios te van a encantar, y como escuchar a Marisa engancha. ¡Cuánto habría disfrutado teniéndote en la presentación! Porque seguro que habrías preguntado y comentado con nosotras. Es verdad que da pena cuando no podéis estar las que vivís lejos y, además, prometo que se os echa de menos y se os menciona.
      Siempre pensaré que ellos dos estuvieron y les gustó cómo fueron recordados. ;)
      Un beso y muchas gracias por ese comentario tan bonito.

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  7. No quiero que te despidas de ellos!!!! Realmente, supongo que siguen contigo...
    Ay... qué bonita entrada...
    Me hubiese encantado veros en acción a ti y a Marisa. También estar con el resto de chicas blogueras que os acompañaron y que tan bien hablan de la presentación. Escuchar esos audios en vivo y en directo, ver las sonrisas de los oyentes,imaginarme a Lili y Andreas...
    ¿Resultado? Que tengo una ganas inmensas de leer "El último baile". Pero ganas de leerlo bien, con calma. Desafortunadamente, "mi tiempo" brilla por su ausencia y mi decisión es esperar hasta tener un poquito más de "él".
    Mientras tanto, me quedaré con los audios, vídeos y reseñas quue llegeuen por el camino.
    Besazo.

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