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22 de julio de 2017

Los hombres me explican cosas - Rebecca Solnit

Estoy segura de que muchos os acercaréis al blog esperando encontrar una entrada tipo: presentación del libro, impresiones, quizá algún fragmento o curiosidad. Os aviso de que no es el caso. No es una entrada fácil, ni bonita, ni pretende dejar buen sabor de boca.

La reseña que hizo Emma, administradora del blog The Written Girl (os recomiendo que lo sigáis) del conjunto de ensayos que Rebecca Solnit ha publicado con el nombre Los hombres me explican cosas, me puso inmediatamente tras la pista de este libro. 

SINOPSIS

En este conjunto de ensayos mordaces y oportunos sobre la persistente desigualdad entre mujeres y hombres y la violencia basada en el género, Solnit cita su experiencia personal y otros ejemplos reales de como los hombres muestran una autoridad que no se han ganado, mientras que las mujeres han sido educadas para aceptar esa realidad sin cuestionarla. 

La autora narra la experiencia que vivió durante una cena en la que un desconocido se puso a hablarle acerca de un libro increíble que había leído, ignorando el hecho de que ella misma lo había escrito, a pesar de que se lo hicieron saber al principio de la conversación. 

Al final resultó que ni siquiera había leído el libro, sino una reseña del New York Times. 

El término mansplaining conjuga man (hombre) y explaining (explica), en alusión a este fenómeno: cuando un hombre explica algo a una mujer, lo hace de manera condescendiente, porque, con independencia de cuanto sepa sobre el tema, siempre asume que sabe más que ella. El concepto tiene su mayor expresión en aquellas situaciones en las que el hombre sabe poco y la mujer, por el contrario, es la experta en el tema, algo que, para la soberbia del primero, es irrelevante: él tiene algo que explicar y eso es lo único que importa.

He aquí la carta de presentación de este conjunto de ensayos sobre el mansplaining, pero sobre todo una recopilación de datos y estadísticas que vistas en conjunto dan mucho que pensar.

En un primer momento se habla de la posición y actitud que muchos hombres presentan ante la mujer por el mero hecho de serlo. Pensaréis: de nuevo, el tan manido discurso feminista. En realidad, esa actitud de superioridad masculina está tan arraigada que cuesta darse cuenta y no pensar que se exagera. No hace mucho vivía una experiencia así en mi trabajo. Un cliente nos consultaba a mí (asesora laboral) y a mi jefe (abogado) acerca de una solicitud de lactancia junto a una posterior excedencia por cuidado de menor. Mi jefe contestó el correo sin apenas prestar atención al contenido. Le llamé para advertirle de que debíamos comunicar al cliente ciertos detalles que debía tener en cuenta. No solo no sabía de lo que hablaba (tuve que argumentar varias veces mi postura simplemente porque no estaba prestando atención a lo que le decía) sino que acabó echando por tierra todo lo que le expliqué por carecer de argumento legal (lo tenía, pero él lo consideraba endeble) y para evitar que la trabajadora en cuestión recurriera a otro abogado por denegar ciertos términos de la petición. Simplemente decidió que lo que yo decía no tenía peso, casi como si fuera un mero capricho mío. No creyó que dijera nada importante. Una hora después, el propio cliente mandaba un correo diciendo que no se habían tenido en cuenta justo los mismos detalles que acababa de explicarle a mi jefe. Entonces, éste me llamó y, entre risas, como si fuera una anécdota, me comentaba: vaya, es justo lo que decías tú, has estado muy bien... (nunca unas palmaditas en la espalda me molestaron tanto). ¿Imagináis el final? Esta vez tuve que ser yo la que contestara al correo -no fuera que tuviera él, el gran abogado, que desdecirse- para darle la razón al cliente.

Podría hablaros también de las veces en las que me consultan dudas, las contesto con seguridad y profesionalmente y justo antes de colgar el teléfono los clientes, quitándome cualquier autoridad dicen: de todas formas, pregúntale a tu jefe, por si acaso. Tanto paternalismo y condescendencia me enerva. Pensaréis que exagero, pero si fuera un hombre esa coletilla final no la escucharía. Y, a estas alturas, también sé hasta dónde llega mi jefe. No es que no le respete, es solo que tengo tendencia a dudar de las personas que presumen de título universitario y número de colegiado pero que, a la hora de escribir, no distinguen un infinitivo de un imperativo...
Dadle una vuelta a vuestra memoria. Seguro que, si os paráis a pensar, vosotros también habréis vivido alguna situación similar o habréis sido testigo de alguna. Y si dedicáis más de cinco minutos, os vendrá a la cabeza más de las que creíais.

Siguiendo con Los hombres me explican cosas, os decía al principio que hay una recopilación de datos y estadísticas terribles. Hablan de la violencia sexual cometida contra la mujer. Los supuestos casos aislados en países "civilizados" (muchos de los mencionados tuvieron lugar en EEUU). Cuando todos esos casos aislados son enumerados uno tras otro al lector, el problema cobra una dimensión distinta y peligrosa.

He señalado varios párrafos.

<<Aún a día de hoy, cuando una mujer dice algo incómodo acerca del comportamiento impropio de algún hombre, habitualmente se la retrata como si estuviese loca, como si delirase, estuviese conspirando maliciosamente, fuese una mentirosa patológica, una llorona que no se da cuenta de que son solo bromas o todo esto a la vez.>>

<<La "cultura de la violación" es el entorno en el que la violación prevalece y en el que está normalizada y excusada la violencia sexual contra las mujeres dentro de la cultura y los medios populares. La cultura de la violación se perpetúa mediante la utilización del lenguaje misógino, la objetivación de los cuerpos de las mujeres y la "glamurización" de la violencia sexual, ya que crea así una sociedad que obvia los derechos de las mujeres y su seguridad. La cultura de la violación afecta a cada mujer. La mayor parte de las chicas y de las mujeres limitan sus comportamientos debido a la existencia de la violación. La mayor parte de las mujeres y de las niñas viven bajo el temor de la violación. Los hombres, normalmente, no. Así es como la violación funciona, como una poderosa herramienta, gracias a la cual la población femenina al completo se ve sometida a una subordinación frente a toda la población masculina; y esto es así aunque haya muchos hombres que no violen y muchas mujeres que nunca serán víctimas de la violación>>
<<Es la manera en la que algunos hombres dicen "yo no soy el problema", o en la que pasan de la conversación que se esté manteniendo sobre los cadáveres y víctimas del momento así como sobre los perpetradores de estos hechos para proteger su zona de confort de hombres espectadores>> 

<<Tenemos tanto camino por recorrer que mirar hacia atrás para ver lo lejos que hemos llegado puede resultar alentador. La violencia doméstica era generalmente invisible y no tenía castigo alguno hasta el heroico esfuerzo que hicieron las feministas para exponerla y para acabar con ella>>

Lo que ocurre cuando lees un libro como este es que es difícil no hacer un ejercicio de memoria histórica y del papel de la mujer. De cuánto se ha avanzado y cuánto queda por hacer.

Hace apenas unos días se conocía la noticia de que había aparecido el primer vídeo que documentaba la existencia de las esclavas sexuales asiáticas utilizadas por el ejército japonés en la Segunda Guerra Mundial. Mujeres y hechos que fueron negados durante años. Mujeres y niñas que fueron secuestradas o llevadas bajo pretexto de una vida mejor, de un trabajo, para ejercer la prostitución.

¿Sabéis cómo las llamaban? "Comfort women", mujeres de consuelo. Y ¿sabéis cómo llamaban a los centros donde eran obligadas a mantener relaciones sexuales con los soldados, sin importar el número de veces que lo hacían o que fueran apenas unas niñas? Casas de solaz. Estoy segura de que ninguna mujer inventó ambos eufemismos. No puede haber ni consuelo ni solaz en esos hechos negados por los hombres que los perpetraron y los gobiernos que lo consintieron. Pienso igualmente en los hoteles y casas en las que los serbios retuvieron, maltrataron y violaron a niñas y mujeres bosnias.
Sin embargo, como siempre ocurre en estos casos, se habla de víctimas civiles y de soldados, en masculino y en general, y esta parte, la historia de las mujeres, se silencia. Y, por si todo eso no fuera suficiente, las supervivientes son rechazadas por sus familias, juzgadas y condenadas por una sociedad que, en lugar de acogerlas e intentar facilitarles la vida después, las aparta a un lado o cuyos testimonios son silenciados o negados hasta que las pruebas son tan evidentes que resulta imposible hacerlo. Eso cuando no les toca criar y amar a un hijo fruto de esos abusos, un recordatorio de por vida.

Algunos piensan que a las mujeres se nos está yendo un poco la mano con el tema de intentar ponerle freno a las agresiones sexuales -casos de anulación de conciertos por riesgo, medidas policiales en ciertas fiestas populares, etc...- o con la visibilidad de la violencia de género. Como dice uno de los fragmentos, hay hombres que no quieren ser incluidos en el mismo saco pero que actúan con total indiferencia como si el problema fuera de otros. Como si no fuera un tema social y educacional. La cuestión es que no conozco ningún caso de organizaciones de mujeres que, aprovechando la tesitura de una guerra por ejemplo, hayan secuestrado, torturado y abusado sexualmente de hombres en contra de su voluntad. Ni conozco a ningún grupo de chicas que, aprovechando unas fiestas populares se dediquen a planear como abusar entre todas de un chico, grabar el acto y alardear de ello.  No se trata de deseo sexual, se trata de tener poder. Poder, posesión e impunidad. Se trata de acabar con un pueblo o una cultura a través de las mujeres.

Los hombres me explican cosas debería ser una lectura obligada para jóvenes, hombres y mujeres. Están los datos, las cifras, los hechos, las pruebas. Necesitamos más lecturas que remuevan conciencias. Necesitamos hacer visible la precaria situación de las mujeres, especialmente a aquellos que nos acusan de exagerar o de ver un problema donde no lo hay.  Es el momento del cambio.





12 de julio de 2017

Poemas - Luis García Montero (Fragmentos)


<<Me acuso públicamente de ser un poeta de la experiencia. Conviene que me presente así, con esta confesión a verso descubierto, porque hace muchos años que ningún concepto provoca tantos insultos y descalificaciones en la literatura española contemporánea. Todos los días se anuncia su hecatombe, en todos los suplementos culturales hay un artículo feroz para desentrañar sus trampas, nunca falta un antólogo dispuesto a descubrir gloriosas listas de poetas no infectados por su veneno, siempre hay algún animoso organizador de congresos decidido a reunir quince o veinte voces líricas contrarias a la secta...>>



Así empieza Luis García Montero su obra Poemas, publicada por la editorial Visor Libros (colección Visor de Poesía).  En un país donde campan a sus anchas los tibios -esas personas que deciden pasar por la vida sin pena ni gloria, que prefieren no posicionarse, que tienden a lo políticamente correcto- García Montero hace una declaración de principios nada más empezar esta antología poética. Y quería dejar constancia de ello. Es una de esas voces que siempre tienen algo interesante que decir. Si tenéis oportunidad de escucharle, prestad atención. Cada vez quedan menos valientes.

Esta entrada solo pretende mostraros alguno de sus poemas más conocidos, pero también más emotivos para mí.  Por eso está en la sección de Fragmentos. Los que he ido señalando y seleccionando entre las páginas de esta edición de 2004. Son los que permanecerán.  



RESUMEN

No existe libertad que no conozca, 

ni humillación o miedo

a los que no se me haya doblegado.

Por eso sé de amor,

por eso no medito el cuerpo que te doy,

por eso cuido tanto las cosas que te digo.




CANCIÓN VÍBORA



Ten paciencia conmigo.

Porque a veces el mundo,
la víbora del tiempo y del pasado,
cabe entre dos palabras.

Si la piel se hace noche,
si vuelven las cenizas a los labios,
cabe entre dos palabras.

De verdad, yo lo sé,
una estrella apagada que cruza el universo
con su puñal frío.

Y repta por la vida,
por caminos sin nadie, por ciudades,
con su puñal de olvido.

A través del amor,
incluso por encima de la felicidad,
cabe entre dos palabras.

La víbora del miedo,
la víbora del miedo derrotado,
mi calor y su frío.

Y se queda en el pecho,
anidada en la sombra, hasta el amanecer.
Ten paciencia conmigo.

Porque el mundo es así, y vengo herido,
ten paciencia conmigo.







DEDICATORIA

Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no se cansa de mirarte.


FIN DE AÑO

Porque sé que a este amor le pertenecen
los días que me faltan por vivir,
la realidad con su mirada inhóspita,
el deseo que nace de los sueños.

Porque lo sé, porque ya casi todo
pertenece a este amor,
como las realidades que viví,
como los sueños que me quedan.








6 de julio de 2017

¿Por qué les llamamos blogs literarios cuando queremos decir negocio redondo?

No tenía previsto hacer esta entrada pero ayer una no-reseña me hizo saltar como un resorte. Eso y la acumulación de acciones y omisiones por parte de cierto sector literario.
Hablo de una no-reseña porque escribir un par de párrafos y dos líneas sobre una novela me parece otra cosa. Hablo de no-reseña porque la sinopsis ocupaba más que la opinión y porque el párrafo más largo era eso, una opinión: no hablaba del libro, decía que había decidido leer esa novela romántica por las buenas opiniones de Goodreads de las que desconfiaba. Y decía además que desconfiaba de ellas porque normalmente las autoras autopublicadas repartían ejemplares a cambio de reseñas y era normal que las lectoras fueran especialmente benevolentes en las opiniones y estrellas. Y me hizo saltar porque todo eso lo dice en una reseña de una autora que no ha repartido ni un solo ejemplar de cortesía en busca de publicidad. Así que me sentí en el deber moral de decírselo a la blogger en cuestión, por cierto. Porque sí, habrá mucho de lo que dice, pero verlo escrito cuando la autora en este caso ni siquiera tiene presencia en las redes ni se dedica a ofrecer ejemplares en busca de publicidad, me molestó bastante. Antes de soltar la pulla, hay que saber si lo haces en el sitio y momento correctos.

(Edito esta parte un día después, tras recibir ciertos comentarios en público y en privado: El párrafo anterior no pretende decir que la blogger actuaba de mala fe o que pretendía atacar a la autora. Supongo que sí, que quería dejar constancia de lo que todos vemos sobre los comentarios inflados, pero creo que debe de hacerse en un contexto y momento adecuado, y no me pareció el caso).

¿Os habéis paseado últimamente por los supuestos blogs literarios especializados en novela romántica? Llamarles blogs literarios es el eufemismo del año. Sobre todo cuando das con auténticos blogs que se dedican a leer, reseñar, comentar y recomendar novelas. Hablo de los de verdad, sin petardeo. Lo otro, eso que tanto se lleva ahora, es otra cosa. Lo otro es un lector con afán de protagonismo que quiere leer gratis y se ampara en otros lectores (que también dicen llamarse bloggers) que les siguen para poder unirse al negocio.

Se supone que las editoriales pretenden dar visibilidad a su producto (que no al autor, salvo que sea la gallina de los huevos de oro) y para ello necesitan alguien que los promocione. Se supone que el blogger es un lector, normalmente lectora, del género romántico. Pero si escarbas un poco te darás cuenta de que no han leído a autoras españolas nunca... hasta ahora. Vamos, que el bagaje lector es, cuando menos, de risa. Y como las editoriales están apostando por ciertas autoras de romántica, ahí estarán las nuevas (y no tan nuevas) bloggers dispuestas a llenar de contenido publicitario sus blogs, a sortear marca páginas -sí, marca páginas, perdonad que no le vea el encanto a la cosa-, a sortear libros que no han comprado y de cuyo envío tienen que preocuparse y costear las autoras la mayoría de las veces, buscando seguidores, y lo que para mí raya el absurdo: aprovecharse de la iniciativa Adopta a una autora.

Lo de utilizar la iniciativa Adopta a una autora para darle bola a las actuales autoras españolas de romántica me parece cargarse toda una idea. Una buena idea. Y no porque se trate de autoras de novela romántica, ni mucho menos, sino por el contenido que ofrecen. Hay que ser serios porque serio es el planteamiento de la iniciativa:

El objetivo del proyecto Adopta una autora es dar a conocer la vida y obra de autoras pertenecientes a todas las épocas, nacionalidades, lenguas, géneros literarios y formatos de lectura. Para ello, una persona adopta a la autora de su elección para hablar de ella todo lo que pueda y más. Este proyecto es de larga duración. Estamos hablando de meses, incluso años. Hay que dedicarle tiempo, esfuerzo y muchas ganas.
Objetivo: El objetivo es promover, difundir y dar a conocer a la escritora que adoptes.
Se puede elegir a la autora que quieras, ahora bien, nuestra intención es dar a conocer autoras menos conocidas.

Si creéis que estoy diciendo una barbaridad o que estoy siendo desconsiderada, descortés o incluso acusica os invito a que hagáis una prueba: pinchad en las autoras adoptadas y mirad el contenido que ofrecen los diferentes blogs. Media un abismo. Y fijaos en el detalle: autoras menos conocidas. No me hagáis mencionar a autoras más que conocidas y con una carrera más que consolidada siendo usadas para este despropósito.

Supongo que a las editoriales esto les debe compensar. Digo lo de regalar ejemplares de cortesía con independencia de en las manos en las que caigan. Pero siempre me pregunto: ¿Qué ocurre cuando los diez o quince blogs colaboradores (otro eufemismo) sueltan sus reseñas y opiniones inundando las redes y pasan quince días? ¿Alguien ha pensado en que el método es tan conocido y poco fiable que ya nadie se cree ni la mitad de las reseñas que aparecen los primeros días cuando van acompañadas de la coletilla final "gracias a la editorial por el ejemplar"?
¿Los autores se han parado a pensar en si ese nuevo "público" o "seguidores accidentales" les compensa? Eras invisible hace unos meses para ese blog y de pronto, por arte de magia (es decir, tras recibir el ejemplar de la editorial) te conviertes en su autora fetiche. Pero en plan fan fatal. ¿No te dice nada?
Bloggers-satélites les llamo. Se arriman a la autora que más hype despierta.

Miedo me da pensar en el día que, por avatares del destino Ángeles Ibirika o Ana Iturgaiz -las menciono porque llevan tiempo sin publicar- lo hagan con, por ejemplo, Titania o Phoebe (algo poco probable para desgracia de estas editoriales). Ese día una horda de bloggers "descubrirán" (previo envío editorial, no lo olvidéis) a estas autoras y entonces dirán aquello de que nunca han leído nada de ellas pero que ahora ya saben que no podrán vivir sin sus libros. Y, mientras, a quienes ya llevamos leyendo romántica nacional unos años nos dará la risa. O nos decepcionará seguir viendo cómo el género sigue en manos de quien no debe.

Permitidme el sarcasmo. Permitidme el desahogo. Permitidme que vuelva al título de esta entrada. Los blogs literarios de novela romántica son y seguirán siendo otra cosa mientras exista este mercadeo en busca de ventas y visibilidad por parte de las editoriales y los autores, y la fama sin mérito por parte de los seudo-bloggers que cada día inundan las redes. No digáis que no estáis avisados.

Y ya, para terminar, por dejar una cosa clara a los bloggers que se ofendan con esta entrada: los autores no viven de los ejemplares de cortesía ni de las descargas ilegales. Así que, si queréis apoyar a un autor comprad sus libros y recomendadlos. A ver si llamamos a las cosas por su nombre y nos dejamos de gaitas.



3 de julio de 2017

Otras maneras de usar la boca - Rupi Kaur

La polémica envuelve a Rupi Kaur. Poned su nombre en google y la veréis junto a las palabras: menstruación, abuso sexual, feminismo, invisibilidad, fotografía viral...

Yo quiero relacionarla con su poemario Milk and Honeyque aquí se ha titulado Otras maneras de usar la boca y que ha sido traducido por Elvira Sastre. Reconozco que tenía las expectativas muy altas. Siempre me pasa cuando se trata de poesía porque es un género que me cuesta y cuando decido arriesgar deseo hacerlo con acierto, y para eso suelo esperar a conocer las opiniones de otros lectores de los que me fío. Quizá esperaba que sus doscientas páginas, todas, me emocionaran y no ha sido el caso. Y, sin embargo, aquí estoy hablándoos de ella porque sí creo que merece la pena y no puedo dejar de recomendarla. Porque trata de temas cotidianos pero también tabúes, porque es una poesía directa, cruda y bella.  La obra se estructura en cuatro partes o temas: el daño, el amor, la ruptura y la cura. La edición es preciosa: pasta dura, maquetación cuidada y casi todos sus poemas van acompañados de un dibujo, apenas unas pinceladas o una silueta relacionada con el contenido.
Y creo que lo mejor que puedo hacer es dejaros una muestra y permitir que juzguéis por vosotros mismos.


me dices que me calme porque
mis opiniones me hacen menos guapa
pero no he nacido con un fuego en el vientre
para que puedan apartarme
no he nacido con una lengua rápida
para que puedan tragarme con facilidad
he nacido fuerte
mitad cuchilla mitad seda
difícil de olvidar y nada fácil
de seguir



sujetaste
mis piernas
contra el suelo
con los pies
y me exigiste
que me levantara

la violación 
te partirá 
por la mitad
pero 
no
terminará contigo

hay tristeza
viviendo en partes de ti
en las que la tristeza no debería vivir




dijiste.si tiene que pasar. el destino nos hará volver
juntos. durante un segundo me pregunto si de verdad
eres así de ingenuo. si realmente crees que el destino
funciona así. como si viviera en el cielo y nos mirara
desde arriba. como si tuviera cinco dedos y pasara el 
tiempo colocándonos como piezas de ajedrez. como si
no fueran las decisiones que tomamos las que. quién te
enseñó eso. dime. quién te convenció. te han dado un
corazón y una mente que no te corresponde usar. tus
acciones no definen quién serás. quiero chillar y gritar
somos nosotros, idiota. somos los únicos que podemos 
hacer que volvamos. pero en vez de eso me siento en
silencio. sonrío tímidamente a través de mis labios 
temblorosos y pienso. es trágico. cuando puedes verlo
con tanta claridad pero la otra persona no lo hace.







cada vez que
le hablas a tu hija
que le gritas
sin amor
le enseñas a confundir
la rabia con la amabilidad
lo que parece una buena idea
hasta que crece y
confía en hombres que le hacen daño
porque se parecen demasiado
a ti

-a los padres con hijas

1 de julio de 2017

Secretos y leyendas

SECRETOS


En la antigüedad si alguien tenía un secreto que no quería compartir ¿sabes lo que hacía? 

Iba a la montaña, encontraba un árbol, escarbaba un hoyo en él y le susurraba su secreto. Luego lo cubría con barro. Y dejaba el secreto ahí para siempre

(In the mood for love)




EL HILO ROJO

 “Hace mucho mucho tiempo, un emperador se enteró de que en una de las provincias de su reino vivía una bruja muy poderosa, quien tenía la capacidad de poder ver el hilo rojo del destino y la mandó traer ante su presencia.

Cuando la bruja llegó, el emperador le ordenó que buscara el otro extremo del hilo que llevaba atado al meñique y lo llevara ante la que sería su esposa. La bruja accedió a esta petición y comenzó a seguir y seguir el hilo. Esta búsqueda los llevó hasta un mercado, en donde una pobre campesina con una bebé en los brazos ofrecía sus productos. Al llegar hasta donde estaba esta campesina, se detuvo frente a ella y la invitó a ponerse de pie. Hizo que el joven emperador se acercara y le dijo: «Aquí termina tu hilo», pero al escuchar esto el emperador enfureció, creyendo que era una burla de la bruja, empujó a la campesina que aún llevaba a su pequeña bebé en brazos y la hizo caer, haciendo que la bebé se hiciera una gran herida en la frente, ordenó a sus guardias que detuvieran a la bruja y le cortaran la cabeza.

Muchos años después, llegó el momento en que este emperador debía casarse y su corte le recomendó que lo mejor era que desposara a la hija de un general muy poderoso. Aceptó y llegó el día de la boda. Y en el momento de ver por primera vez la cara de su esposa, la cual entró al templo con un hermoso vestido y un velo que la cubría totalmente… Al levantárselo, vio que ese hermoso rostro tenía una cicatriz muy peculiar en la frente.”

(Leyenda oriental)


18 de junio de 2017

Rosa Montero, contadora de historias

Nunca he sentido interés por leer a Rosa Montero. Quiero decir que, en vista de la cantidad de novelas y artículos de opinión que publica, es difícil no darse cuenta de que es una autora con cierto reconocimiento en este país. Aun así, no había leído nada ni tenía previsto hacerlo.
Menos mal que las recomendaciones, el boca-oreja, siguen funcionando así que ¡gracias, Mónica y Clara! por despertar mi curiosidad con vuestros comentarios.
Quería hablaros de dos de sus obras, que además no pueden ser más diferentes:  La ridícula idea de no volver a verte y La carne.
Y, antes de entrar en materia, no puedo dejar de decir que las portadas no pueden gustarme más ni parecerme más apropiadas y que me ha costado muchísimo elegir entre todos los fragmentos que he ido señalando.

LA RIDÍCULA IDEA DE NO VOLVER A VERTE


Cuando Rosa Montero leyó el maravilloso diario que Marie Curie comenzó tras la muerte de su esposo, y que se incluye al final de este libro, sintió que la historia de esa mujer fascinante que se enfrentó a su época le llenaba la cabeza de ideas y emociones. La ridícula idea de no volver a verte nació de ese incendio de palabras, de ese vertiginoso torbellino. 
Al hilo de la extraordinaria trayectoria de Curie, Rosa Montero construye una narración a medio camino entre el recuerdo personal y la memoria de todos, entre el análisis de nuestra época y la evocación íntima. Son páginas que hablan de la superación del dolor, de las relaciones entre hombres y mujeres, del esplendor del sexo, de la buena muerte y de la bella vida, de la ciencia y de la ignorancia, de la fuerza salvadora de la literatura y de la sabiduría de quienes aprenden a disfrutar de la existencia con plenitud y con ligereza. 
Vivo, libérrimo y original, este libro inclasificable incluye fotos, remembranzas, amistades y anécdotas que transmiten el primitivo placer de escuchar buenas historias. Un texto auténtico, emocionante y cómplice que te atrapará desde sus primeras páginas.


Cuando leo la sinopsis pienso que es perfecta. Pero lo digo ahora, tras la lectura, porque cuando la leí previamente, no me dijo nada.  No sabía lo que iba a encontrar y es todo lo que aparece en ese pequeño extracto. Y más. Porque lo que me ha convencido ha sido el estilo de Rosa Montero.

La autora hace un recorrido por la vida de Marie Curie, de manera bastante amena, resaltando su papel de científica pero también de mujer adelantada a su época. Lo hace a raíz de la lectura de un diario que contiene el dolor de Curie tras la muerte de su esposo. Y eso también le da una excusa a Rosa Montero para hablar sucintamente de su propio duelo y pérdida de su marido, para hablar de ella (sin traspasar el límite de lo egocéntrico).

<<El verdadero dolor es indecible. Si puedes hablar de lo que te acongoja estás de suerte: eso significa que no es tan importante. Porque cuando el dolor cae sobre ti sin paliativos, lo primero que te arranca es la #Palabra. Es probable que reconozcas lo que te digo; quizá lo hayas experimentado, porque el sufrimiento es algo muy común en todas las vidas (igual que la alegría). Hablo de ese dolor que es tan grande que ni siquiera parece que te nace de dentro, sino que es como si hubieras sido sepultada por un alud. Y así estás. Tan enterrada bajo esas pedregosas toneladas de pena que no puedes  ni hablar. Estás segura de que nadie va a oírte.>>

Me ha sorprendido mucho leer cómo expresaba Marie Curie su dolor, de una manera íntima, dolorosa, desgarradora a veces, incluso poética. He disfrutado de la manera de abordar el tema, cómo esta escritora es capaz de unir reflexión, duelo, sentimiento, historia, humor y discurso feminista en una obra que no llega a las doscientas cuarenta páginas. 
Me ha encantado su grupo de #hashtag: #Palabra, #Raros, #HonrarAlosPadres, #LugarDeLaMujer, etc... pero sobre todo el referente a #Coincidencias. Porque son muchas las coincidencias en todo lo que cuenta y que también aparecen en  La carne. ¿No os ha pasado alguna vez que habéis hallado una señal en algo y habéis pensado que no podía ser fruto del azar? Pues ocurre muchas más veces de las que imaginamos.

Y, por si todo lo que he dicho hasta ahora no os ha convencido, os diré que el libro incluye un Apéndice con los fragmentos del Diario de Marie Curie y que, solo por leer a esa mujer brillante que se enfrentó a todos los prejuicios de una época, merece la pena leerlo.

LA CARNE


Una noche de ópera, Soledad contrata a un gigoló para que la acompañe a la función y así poder dar celos a un examante. Pero un suceso violento e imprevisto lo complica todo y marca el inicio de una relación inquietante, volcánica y tal vez peligrosa. Ella tiene sesenta años; el gigoló, treinta y dos.

Desde el humor, pero también desde la rabia y la desesperación de quien se rebela contra los estragos del tiempo, el relato de la vida de Soledad se entreteje con las historias de los escritores malditos de la exposición que está organizando para la Biblioteca Nacional.

‘La carne’ es una novela audaz y sorprendente, la más libre y personal de las que ha escrito Rosa Montero. Una intriga emocional que nos habla del paso del tiempo, del miedo a la muerte, del fracaso pero también de la esperanza, de la necesidad de amar y de la gloriosa tiranía del sexo, de la vida entendida como un lance fugaz en el que devorar o ser devorado.


Esta novela me ha mostrado otra cara de esta autora. Especialmente, a la hora de crear al personaje de Soledad y del que vamos descubriendo su vida y carácter conforme vamos avanzando en la lectura. Una protagonista obsesionada por la edad y el paso del tiempo, por su propia soledad, por su bienestar, por la belleza, por la locura... Y Adam, el escort -preciosa palabra sinónima de prostituto-, joven, necesitado, del que continuamente sospecharemos y recelaremos de sus intenciones.

Junto a esa trama principal, y teniendo como excusa la organización de una exposición de escritores malditos, Rosa irá entretejiendo información sobre las historias de esos "malditos" como las de dos escritoras homicidas (María Luisa Bombal y María Carolina Geel) o Mark Twain. Y ahí vuelve a aparecer la contadora de historias.

«Las mujeres callan porque, aleccionadas por la religión, creen firmemente que la resignación es virtud. Callan por miedo a la violencia del hombre; callan por costumbre de sumisión; callan porque a fuerza de siglos de esclavitud han llegado a tener alma de esclavas», le hizo decir en una conferencia, convertido en vocero de la mujer más callada del mundo. 

Y aquí fue donde yo tuve mis #Coincidencias: las menciones a Françoise Sagan, James Rhodes, la paradoja del gato de Schrödinger, o la idea de una exposición de escritores malditos mientras sigo escuchando podcast sobre mujeres malditas... Ese tipo de cosas que te sacan una sonrisa mientras piensas: no puede ser...

—Ser maldito es saber que tu discurso no puede tener eco, porque no hay oídos que lleguen a entenderte. En esto se parece a la locura —soltó de repente Soledad—. Ser maldito es no coincidir con tu tiempo, con tu clase, con tu entorno, con tu lengua, con la cultura a la que se supone que perteneces. Ser maldito es desear ser como los demás pero no poder. Y querer que te quieran pero sólo producir miedo o quizá risa. Ser maldito es no soportar la vida y sobre todo no soportarte a ti mismo.
Todo el mundo estaba de pie, en silencio, mirándola. Seguramente estaban pensando: a qué viene ahora todo esto. Eso también era propio de los malditos. Provocar incomodidad con su mera presencia.

Creo que podría recomendar leer a Rosa Montero a cualquier lector pero, sin duda y sobre todo, a cualquier persona curiosa. Comentaba con una amiga que Rosa pertenece a esa generación de escritoras y críticas con una innegable cultura -la edad y las lecturas también ayudan, aunque no lo hiciera la época en la que nació- y que debieron destacar tras la dictadura. Y esa cultura, esa capacidad para introducir dentro de una historia de ficción notas biográficas de un personaje real, o alguna reflexión sobre los temas universales que interesan a nuestra sociedad (la vejez, la enfermedad, el amor, el sexo, el papel de la mujer en la historia...), es la que ha hecho que acabe rendida a los pies de esta autora. Y también a pensar en por qué, a veces, nos empeñamos en creer que hay escritores que no son para nosotros.

—¿Tú tienes hijos, Soledad? —le preguntó Marita.
Oh, no. Y ahora esto. Tenía que ser Marita quien sacara el tema. Odiaba que le plantearan esa cuestión, porque cuando respondía no, ese no tan irreversible ya a su edad, ese no que significaba no sólo que no tenía hijos, sino que ya no los tendría jamás y que por consiguiente tampoco tendría nietos; ese no que la marcaba como mujer no madre y que la lanzaba a la playa de los desheredados, como un resto sucio de tormenta marina, porque los prejuicios sociales eran inamovibles en este punto y toda hembra sin hijos seguía siendo vista como una rareza, una tragedia, mujer incompleta, media persona; cuando decía no, en fin, Soledad sabía que ese monosílabo caería como una bomba de neutrones en mitad del grupo y alteraría el tono de la conversación; todo se detendría y los presentes quedarían expectantes, demandando de manera tácita una explicación aceptable del porqué de tan horrorosa anomalía; que Soledad dijera, «no pude tener niños», o quizá, «tengo una enfermedad genética que no quise transmitir», o incluso, «en realidad soy transexual y nací hombre»; en suma, aceptarían cualquier cosa, pero desde luego la obligarían a justificarse. Y, una vez más, Soledad se prometió a sí misma que resistiría la presión y no añadiría ni una sola palabra al monosílabo.


No hagáis como yo. No dejéis pasar el tiempo sin leer alguna de las novelas de Rosa Montero.