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16 de julio de 2018

<<...el velo pintado al que quienes viven llaman Vida.>>

No tenía previsto hacer una entrada de El velo pintado, pero reconozco que no dejo de pensarla y recordarla. Ocurre con las lecturas que te dejan un poso, que se quedan contigo y que desearías que todo el mundo conociera. Mucha gente reconocerá el título y la imagen por la película estrenada en 2006 (aunque hubo una anterior en 1934) y, aunque es bastante fiel al libro, obviamente se pierden los matices que sí hay en la novela. Recomiendo leerla antes de verla porque, como suele ocurrir, hay ciertos cambios en el final que, en mi opinión, buscan que el espectador acabe congraciándose de alguna manera con Kitty.

SINOPSIS
(He elegido una de las sinopsis que menos cuenta sobre el contenido de la novela)

Londres, Hong Kong y el interior de la China asolada por el cólera, son el marco de las relaciones entre Kitty Garstin, joven de la alta sociedad londinense, su marido, un sabio bacteriólogo socialmente poco brillante, y el superficial Charlie Towsend. Una novela sólida, magistralmente construida, con una hábil descripción psicológica de unos personajes a los que el lector tiene la sensación de haber conocido íntimamente. Una novela en que la experiencia femenina del amor, de la pasión, del adulterio y del afán de redención desembocan en un mayor conocimiento de uno mismo, del otro, de las relaciones humanas y, sobre todo, de la gran estafa de la educación de la mujer burguesa.


El velo pintado fue escrito por William Somerset Maugham (1874-1965) y publicado en 1925. Cuando terminas la novela son ese tipo de datos que te sorprende para bien. 
La novela arranca con el entorno y las razones por las que Kitty contrae matrimonio con Walter: la edad, la falta de pretendientes que puedan asegurarle a ella y a su familia el prestigio y la solvencia social, la certeza de que es preferible un matrimonio de conveniencia que la posibilidad de perder su oportunidad... La idea de trasladarse a Hong Kong y alejarse de su familia termina por convencerla.
Aunque Walter está enamorado de ella, su comportamiento, su rectitud y seriedad acaban arrojando a Kitty a los brazos de Charlie Towsend. Charlie parece tener todos los atributos y virtudes que desea Kitty en un hombre y, cuando Walter descubre su infidelidad, casi siente alivio ante la posibilidad de verse liberada de un matrimonio que nunca debió celebrarse. Sin embargo, el curso de los acontecimientos dará al traste con todas sus ilusiones. 

En mi opinión, Somerset Maugham hace un trabajo impecable en cuanto a la recreación de la época, las costumbres, la sociedad londinense, el viaje y situación de la ciudad china Mei Tan Fu, los paisajes y sensaciones que genera todo lo que va ocurriendo en la vida de los protagonistas. Y junto a ese trabajo de ambientación, el autor nos regala un personaje como Kitty, frívolo, complejo, egoísta a veces. Ella y su evolución serán el alma de la novela. Estoy segura de que su comportamiento y decisiones habrán sido objeto de críticas por muchos lectores, pero a mí me parece que este escritor ha creado una protagonista que solo es una víctima de la época y su educación. Por eso, el hecho de que evolucione y las últimas páginas finales (ese mensaje a las mujeres) me han parecido perfectas y hacen que me quite el sombrero ante la amplitud de miras del autor. Mi único pero ha sido no poder profundizar en los sentimientos y frustraciones de Walter.

–¿Por qué te desprecias?– preguntó, apenas consciente de que rompía el silencio, como si la conversación previa no se hubiese interrumpido.
Él bajó el libro y la contempló, meditabundo, poniendo en orden sus pensamientos, que al parecer se encontraban muy lejos de allí.
–Porque te quería.
Kitty se sonrojó y apartó los ojos, incapaz de aguantar la mirada fría y firme con que Walter la examinaba. Aunque entendió el significado de estas palabras, tardó un rato en responder.
–Creo que eres injusto conmigo–replicó–. No es de recibo recriminarme que me haya portado como una tonta frívola y vulgar. Así me educaron. Todas las chicas que conozco son así. Es como reprochar a alguien que no tiene oído musical que se aburra en un concierto sinfónico. ¿Es justo que me eches la culpa porque me atribuiste unas cualidades que no poseo? Nunca intenté engañarte fingiendo ser lo que no era. Era bonita y alegre, nada más. Uno no va a un puesto de feria a comprar un collar de perlas o un abrigo de visón, sino una trompeta de hojalata y un globo.
–No te culpo.

El velo pintado no es una novela romántica, aunque hay romance, ni tampoco una novela histórica, aunque está perfectamente ubicada y ambientada en un período histórico, ni una novela social, a pesar del retrato que hace de la clase media-alta londinense y la china colonial. Es todo eso y más.
Por eso me apetecía traerla y tentaros para que descubráis lo que hay entre sus páginas si todavía no lo habéis hecho. Y, después, cuando conozcáis el desenlace, ved la película.